Un drama que se repite

Publicada: 06/03/2019 09:26 AM -- visitas: 481

Este verano murieron seis chicos en piletas de colonias y clubes: afirman que faltan guardavidas y mejor preparados

NotaClarin.jpg

El último caso ocurrió este domingo en un club de Venado Tuerto. Una ley que busca mejorar la prevención se sancionó en 2015 y nunca se reglamentó.
 

En temporada de verano, la asfixia por inmersión es la segunda forma de muerte más común en personas de 16 a 23 años, después de los accidentes de tránsito, dicen en el sindicato de guardavidas nacional (S.U.G.A.R.A). Los chicos no se quedan afuera del fenómeno: en lo que va del verano ya fueron seis las muertes infantiles en piletas públicas y privadas del país.
Chicos que se ahogan en la piscina del club, en la de un camping o en la propia colonia de vacaciones. Porque no saben nadar o porque no saben hacerlo bien. Porque se los pierde de vista y no se los rescata del agua a tiempo, o se los rescata, sí, pero las maniobras de reanimación que se aplican no son las adecuadas. Una dramática línea que va del simple error humano a la negligencia. El resultado, familias destrozadas.
Los guardavidas no están adecuadamente asignados a estos sitios por dos razones: no existe en la Argentina un registro de estos espejos de agua recreativos ni tampoco un registro nacional de guardavidas. Todo queda sujeto a la voluntad y a las leyes propias de cada jurisdicción. Porque si bien existe una ley de 2015, la 27.155 de “Ejercicio Profesional de los Guardavidas”, nunca se reglamentó.
Roberto Solari, secretario general del Sindicato de Sindicato Único de Guardavidas y Afines de la República Argentina (SUGARA), explicó: “En todo el país, sólo la ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y la de Santa Fe tienen un registro de guardavidas. Trabajamos mucho en otros municipios para que se controle la actividad… por ejemplo, hace unos diez años llegamos a Corrientes, donde todas las zonas de agua recreativa estaban cuidadas por pibes que no estaban capacitados. Eran empleados municipales que sabían nadar”.
Solari estimó que “de todos los espejos de agua recreativos del país, sólo el 25% debe estar adecuadamente controlado”.
Acá va un ejemplo cercano para los porteños y bonaerenses que se acercan con sus tablas de windsurf a rincones clásicos como Perubeach: “En los municipios del norte del Gran Buenos Aires, como San Isidro y Vicente López, se sacaron el problema de la responsabilidad penal con carteles en los que dicen que no es zona de baño. Pero lo cierto es que la gente se baña, en especial la de bajos recursos, y también hay quienes hacen windsurf, y no hay guardavidas. Así no se resuelve el problema”.
En cambio, siguió Solari, “en la costa de Quilmes hay un operativo con casi 60 guardavidas y un domingo cualquiera no dan abasto. Es zona de baño y la gente baja masivamente desde los barrios carenciados. Ahí nuestro secretario gremial es uno de los responsables de ese operativo”.
En la ciudad de Buenos Aires hay unas 160 piletas, sólo contando las de gestión privada, controladas por la Agencia Gubernamental de Control. Un recuento similar en la provincia de Buenos Aires requeriría obtener datos de cada municipio, ya que no hay información centralizada, según pudo averiguar Clarín en contacto con la gobernación provincial.

Hay dos momentos básicos a tener en cuenta en este trabajo: previsión y prevención. Previsión es poner un cartel diciendo ‘no se puede correr al lado del natatorio’. Prevención es frenar al chico que lo hace y decírselo antes de que se caiga. Tener guardavidas que apliquen todo esto es fundamental. Tenés que tener el control de la pileta en todo momento”, explicó…
Agregó que “la formación en RCP es clave… Los guardavidas hacen un curso de un año y todos los años deben revalidar su habilitación. Es fundamental que en todas las jurisdicciones se evalúe que la persona esté aggiornada sobre las técnicas de reanimación. Pero no se puede hacer mucho si faltan guardavidas y la misma persona se ve obligada a controlar adentro de la pileta y también afuera, en las sombrillas, que a nadie le esté pasando nada”…
“Si se va a abrir un natatorio lo tendrían que controlar como si fuera la AFIP frente a un comercio”, afirmó Solari, y concluyó: “Son vidas humanas. No es un tema sectorial nuestro sino un tema social. Si falta un guardavidas o quien está al frente de una pileta no está preparado, hay un gran peligro de que se muera alguien”.

 
 
Fuente: Nota de IRENE HARTMANN  Diario Clarín (18/02/2019) -